Panamá City Segunda Entrega

Qué les puedo decir? Han sido días con muchas emociones y diversas aventuras, es increíble, me he sorprendido un montón.

Detalle: Hice mal un back up del material y se me borró toooooodo el material del Canal de Panamá, del Casco Viejo y de todas las cosas que deberías conocer de ésta ciudad. Supongo que tendré que volver a pasar por esos mágicos lugares para poder volver a grabar y hacerles llegar la magia de cada uno de esos lugares de la capital panameña.

Me encontré con Antonio amigo y ex alumno de Caracas y ha sido genial encontrarlo, saben esos abrazos que son TAN necesarios y no sabías que lo necesitabas? Bueno así.

También me ha regalado, la ciudad, encontrarme con mi amiga Vane con la que he compartido millones de experiencias, desde que eramos muy chamitas, y hace poco nos encontramos en Buenos Aires y ahora aquí, y de verdad es que la energía de encontrarme con ella es mágico, estábamos compartiendo y yo me carcajeé y ella me dice: extrañaba tu energía, tu risa, a ti. Y mientras escribo ésto se me salen unas lágrimas porque la verdad es que poder estar con personas que uno quiere tanto aunque sea por pocas horas es un privilegio.

Mi amiga Nani quien me ha abierto las puertas de su casa para quedarme a dormir aquí, también ha sido memorable, poder tener nuestras charlas, extrañando a Graciela, Katyana, Fabiola, han sido días de poder conversar, contarnos nuestras metas, nuestros retos y darnos una palabra de amor profundo, cuán necesario.

Entonces Panamá City ha sido como una Caracas en  petit comité, he visto a mis amigos, todos venezolanos, cada quién distinto al otro, y los he visto como a casi todos los que me voy cruzando en el viaje de la vida, esos venezolanos que salieron del país a luchar un nuevo camino, a empezar de cero, a abrirse camino entre las dificultades que es estar en un país que no es el de uno, donde muchas veces las dificultades no son sólo el techo, la comida, conseguir empleo, ser humildes, agradecer constantemente, y a veces sufrir de la xenofobia que se ha creado por el éxodo masivo y por todo el aprendizaje que tenemos que llevar, los veo a mis venezolanos, talentosos, trabajadores, poniéndole ganas, aprendiendo a encajar con gracia, a abrirse el camino sin joderle la vida a nadie, los veo extrañando su vida y anhelando lo que pudo ser y no fue, nos veo abrazándonos y conectando puntos para uno sentirse más cerca en medio de ésta locura, nos veo conversando y disimulando toda la tristeza que sentimos por todo lo que ocurre mientras tanto en nuestro país, nos veo haciendo lo mejor que podemos, por nosotros, por nuestras familias, por nuestros sueños, nos veo saliendo adelante y esperando que las cosas terminen de cambiar. Pero bueno, basta de melancolía. Ahora sólo puedo estar agradecida con éstos hermosos capítulos que he podido conectar, porque lo que se vive es lo que se queda en el corazón y si hay algo hermoso que puedo ver es que uno va sembrando el amor que cosecha y nunca sabemos en qué momento la vida, mágicamente, nos vuelve a encontrar.

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Panamá City Capítulo I

No sé por donde empieza ésta historia, la verdad es que si me hubieran preguntado si Panamá estaba entre los destinos que querría conocer, te habría dicho que no, pero si me lo preguntas ahora te diría: SIIIIII por favor no dejes de conocer éste maravilloso país. Cuando decidí empezar mi actual temporada de viajes pensé en México o Panamá como primera estación, y finalmente me decidí por venir a explorar el país de mi querido Rubén Blades. Mis amigos Melany y Federico, a quienes conocí en Buenos Aires están pasando una temporada aquí y fue la razón principal de venir, ellos me hablaron tan lindo de Bocas del Toro el lugar donde están que despertaron el deseo de venir.

La cara positiva del éxodo venezolano es que por donde vayas es probable que te encuentres con un venezolano, así que cuando supe que mi primera parada sería Panamá City le escribí a mis amigas Andrea y Claudiana para avisarles, mi idea era quedarme en algún hostel pero la primera noche todo fluyó de otra manera y terminé quedándome en casa de mi amiga Claudiana, con la que hace más de 17 años que nos conocemos, ahora es madre de un ser hermoso llamado Bruno, y la verdad compartir unos días con ella, su esposo y mi sobrino Bruno fue absolutamente encantador.

Andrea que es la hermana de Claudiana pero con quien también he creado una linda amistad, es otra nómada, ha vivido en distintos países y es directora de cine, tiene un documental llamado Yo, Indocumentada que habla sobre Tamara, Desirée y Victoria, tres personas de nacionalidad venezolana que persiguen un objetivo: Lograr que sus cédulas, esos rectángulos de 57 x 83, que definen sus nombres y géneros coincidan con quienes son, con el género al que sienten que pertenecen y no con el que nacieron, lo pueden ver aquí.

Ahora Andre también tiene un emprendimiento de deliciosa comida llamado RITUAL KITCHEN si están en Ciudad de Panamá se los megarecontrarecomiendo, así que bueno pude compartir unos días con mis Baranenko, reforzar nuestros vínculos, y como siempre digo: construir memoria que es una oportunidad hermosa.

Les dejo mi Vlog para que vean algo de lo que ha sido pasar por la Ciudad de Panamá e igual les anuncio que por ahí se viene otro capítulo con más sorpresas porque es que la verdad, es que la capital panameña me mostró su mejor sonrisa y me hizo regalos que me sorprendieron, como encontrarme con personas que ni siquiera sabía que están viviendo aquí.

Quiero hacer una mención especial para el genio de Danny Quintero a quien conocí por el Instagram asociado al tema de las bicicletas, y quien definitivamente fue el mejor anfitrión de la ciudad, Danny es productor audiovisual y además conoce muy bien su país, personas como él que te dan la bienvenida de una manera tan cordial, amable, divertida son los mejores embajadores de un país, junto a sus amigas genias y talentosas Massiel Mass y Julieta Tomacelli que me mostraron la amabilidad y cortesía de éste país que no deja de sorprenderme y movilizarme profundamente con todo lo que voy descubriendo.

Gracias Panamá!!!

¿Por qué tan sola?

Luego de una acalorada y negativa conversación con una persona cercana preferí caminar sola de regreso a casa, claro, no sabía que serían 13 kilómetros de pensadera y reflexión, y hasta llanto, rabia y luego finalmente rendición.

Últimamente me he sentido decepcionada por varias personas, especialmente personas que pensaba que eran mis amigas, y como es obvio, en cualquier división de partidas: esas personas también se han sentido decepcionadas por mí.

Siento que mi vida está avanzando hacia otras etapas y supongo que cuando uno cambia de piel hay mucho que mudar y que dejar atrás, o mucho que también tiene que evolucionar, tanto en uno mismo como en su entorno. Que si me duele? Uf, no puedo mentirles, me duele un montón sentir que hay personas con las que el camino no se puede compartir más, no porque esas personas sean malas y yo buena, o yo mala y esas personas buenas, no, cada quien es como es, puede lo que puede y llega hasta donde debe llegar, las relaciones humanas son una de las tareas – sino la más –  difícil(es) de la existencia y yo, que soy una persona intensa, libre, rebelde, fuerte, sensible, frágil, suelo tener muchas conexiones en el día a día que pueden también convertirse en choques, Mi vida cotidiana suele estar cargada de mucho por hacer y eso por supuesto, hace que sea más latente la posibilidad de cruzarse con más diferencias, requiere de mucha atención, buen manejo de las relaciones, y entrega propia, lo cual a veces es agotador.

Empecé mi caminata cargada de tristeza, enojo y decepción por un incidente que no viene al caso, sin importar quien tuviese la razón, si es que en realidad alguien la tiene alguna vez, el incidente fue el detonante de una serie de situaciones que venían incomodándome, o más bien haciendo que me sintiera presionada, atrapada y triste en medio de un paisaje que lo único que me debería generar es agradecimiento y felicidad.

Entonces nada, con todos mis elementos de trabajo y sin poder sentarme a laburar, tuve que tomar a pie la ruta de Playa Bluff para regresar a mi hogar en el pueblo de Isla Colón, iba caminando y las lágrimas se me salían, una camioneta se acercaba, hice dedo y le pregunté mientras se me notaba que me sentía mal si me podía llevar, -no entiendo español- respondió el conductor, – Can you take me more closer to the town please? – le dije en mi mediano inglés mientras no podía contener mis lágrimas,- Yes but I’m only going to 2 km from here – creo que me respondió, – Is ok for me- le dije. Movió las cosas del asiento del copiloto, me senté y miraba al frente sin poder contener mis lágrimas. El hombre se quedó callado los dos kilómetros de carretera abierta mientras avanzábamos, el mar, las palmeras, la diversidad de verdes me fue calmando, el hombre y yo no cruzamos una palabra, su silencio era todo lo que yo necesitaba, cuánto agradecí la falta del qué te pasa? o te sientes bien? Fue perfecto que no me hablara.  Una iguana gigante se cruzó frente a nosotros y espontáneamente a mi se me salió una expresión de alegría y le señalé a la iguana que ya se había escabullido, el hombre y yo nos miramos sonreímos y sentí que ya, que todo iba a estar bien, y que – de nuevo – nada es permanente.

El hombre me dejó antes de cruzar en una curva y perderse en una ruta diferente a la mía, mientras yo continuaba mi camino a pie. Caminaba descalza por ratos, y luego me ponías las Havaianas que llevan conmigo más de cuatro años, por ratos en silencio y por otros ratos ponía música, el Caribe frente a mí me acompaño durante todos los kilómetros que caminé, aproximadamente en la mitad del camino un hombre se cruzó por mi camino y me dijo ¿Por qué tan sola?. Yo no respondí nada y seguí caminando, pero sus palabras en la acepción pura de las palabras resonaron.

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¿Por qué tan sola? Viajo sola desde hace más de 20 años, recorro lugares, ciudades, pueblos, sola. Llevo mi mochila sola, trabajo sola, creé mi compañía de marketing sola, he vivido sola desde que tengo 17 años, no tengo novio desde hace muuuchos años ¿Por qué tan sola? no tengo una respuesta exacta para eso, quizás porque puede que mi carácter sea muy difícil para los demás?, quizás porque no soy tolerante por mucho tiempo con la compañía de otras personas? quizás porque no me mortifica estar sola? quizás porque aprendí que si tengo ganas de hacer algo y no hay nadie que me acompañe no me detendré para hacerlo? Quizás estoy sola porque estar con alguien representa un gran sacrificio, o quizás porque no he conocido a alguien tan especial que me haga querer dejar de caminar sola y pedirle que venga a ver el atardecer conmigo. Quizás porque sé que en varios lugares del mundo hay personas que me aman profundamente y me aceptan como soy y estarían dichosos de compartir tiempo conmigo, pero la distancia no nos lo permite, quizás porque otros que amo no están ni siquiera en este plano de la vida.

¿Por qué tan sola? Y entonces lo entiendo yo no estoy sola: camino, viajo, vivo, trabajo con el ser humano que mejor me puede acompañar, quizás porque prefiero emprender y ponerle ganas a mis sueños sin importar si debo cumplirlos únicamente junto a mi mejor y más fiel amiga: yo misma. Aprecio el silencio, un buen libro, sentarme a ver el atardecer, tomar mis propias decisiones, elegir continuamente lo que deseo hacer, creo firmemente que el amor de pareja es una contingencia, es decir que puede o no suceder pero mi felicidad no depende de ello, y en realidad es que pocas veces me he sentido en ese “sola” en el que la palabra denota un sentimiento negativo, para mi estar sola es sinónimo de independencia, de empoderamiento, de tranquilidad, de seguridad y sobretodo de un profundo amor a la vida y a lo que puedo descubrir día a día.

Y che! Sabés qué? Definitivamente prefiero estar SOLA que mal acompañada y mejor aún, prefiero seguir sola que pagar un precio emocional muy alto por tener a alguien a mi lado.

Peace Out.

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Navegar en la vida moderna

18425152_10154666925461243_1487966131118405569_n.jpgEstoy frente al mar con mi ordenador, es lunes, me levanté a las 7 am hora Panamá, para estar atenta a las 9 am hora Argentina. Desayuné una fajita con champiñones albahaca, queso y tomate. Tomé una taza de café colombiano y bebí un poco de jugo de manzana. Alisté el kayak, remé durante media hora, observé el agua, regresé a casa, me di una ducha fría, preparé mi escritorio y aquí estoy, trabajando, hoy debo entregar un logo, crear los activos digitales de una marca nueva con la que cerré hace pocos días, hacer las tareas de las otras 9 marcas que estoy manejando actualmente, hacer crecimiento de mis redes sociales, enviar emails, debo hacer un newsletter para los que asistieron a mi primera clase conversacional en vivo a través de mi Instagram, preparar la clase conversacional de ésta semana que será sobre inversión en pauta de Facebook e Instagram.

Hoy comienzo clases de buceo, debo pagar las tarjetas de crédito, cancelar algunos honorarios, me duele la rodilla porque me caí y me la raspé como una nena chiquita, y estando todo el tiempo en contacto con el mar es difícil que la costra termine de salir, pero obvio no me quejo, nada será perfecto, los mosquitos me devoraron éstos primeros 6 días en la isla, el paraíso siempre tiene su precio.

Todas las mañanas cuando me despierto, siento que aún no he despertado. Siento que estoy soñando, es verdad que estoy viviendo de ésta manera, es real habitar la vida de una forma diferente, estoy mirando hacia adentro y expandiendo toda mi energía para que esto siga siendo posible, solo debo respirar y ser muy coherente con lo que deseo, organizada dentro de todo el movimiento que hago, estoy navegando sí, estoy navegando en mi propia vida, agradezco ese momento en el que hace casi 6 años atrás no conseguí empleo en Buenos Aires como productora audiovisual, y tuve que reinventarme como Community Manager, que en ese momento era algo prácticamente desconocido, aprendí a surfear sin tener tabla, y así crecí en esta profesión del marketing digital que hoy en día genera millones de empleos de diversos estilos, community manager, estratega digital, implementador, optimizador, performance, cuántos tipos de cargos nuevos. Miles de personas han virado sus carreras a éste campo, pero no todos logran alcanzar el éxito, la mirada integral es necesaria, como en el mar hay que saber moverse con la corriente, ir en contra de ella cuando estás de ida y en dirección a ella cuando estás de vuelta, reinventarse y ser comprometido, no subestimar esta profesión que requiere mucho desarrollo, estudio, creatividad, tiempo, paciencia e integridad profesional.

Ahora todos podemos brillar, no hay mucho misterio, las herramientas están ahí, hay que saber utilizarlas y no ser esclavo de ellas, los iconos antiguos se desvanecen, es un momento en que se construyen marcas personales constantemente, o mejor dicho es necesario construir tu marca personal, tu reputación digital, saber que hay que exponerse, en casos como mi carrera, generar notoriedad, construir una historia constante, donde la realidad es lo que debes mostrar, no sólo lo bueno, también los desafíos y como te enfrentas a ellos son importantes y hasta diría que son los verdaderos inspiracionales, por qué? porque si yo puedo vencer mis miedos, ayuda a que otros se sientan motivados, igual para mí si veo a otros lograr alcanzar sus sueños, me motiva a ir por los míos.

Yo pienso en local y vivo a global, qué quiero decir? Centro mis comunicaciones en personas parecidas a mí, que tienen sueños, ganas, temores similares a los míos, no pretendo alcanzar a millones de personas pero quiero estar en contacto con quienes realmente pueden y quieren creer en mí y acompañarme en mis aventuras.

Podemos llegar a tener un impacto sorprendente, siempre y cuando dejemos de disparar a las estrellas y nos centremos en un objetivo que se pueda ver, con uno solo puntual es suficiente para trabajar en ello. Todo lo contrario a otras épocas en las que el mundo se enfocaba en hacer un esfuerzo por lograr la dominación. Nadie tiene la dominación más, porque tenemos el poder de compartir lo que queremos y lo que nos gusta, puedo pagar por publicidad, para que mis contenidos alcancen a más personas pero no puedo pagarles por un like, por darle “Follow” a mi Instagram, ni para que me comenten o compartan algo, no puedo pagar por eso, porque no dominamos nada, compartimos nuestras vidas y nos conectamos a otros a través de éstas herramientas que hoy, yo uso a mi favor.

GRACIAS A TODOS LOS QUE LEEN.

HEROES TOUR

¿Vieron cuando esperan un tiempo para reposar algo porque quieren madurarlo y luego si armar algo? Bueno en mi caso parece que siempre que tiendo a pensar que será mejor esperar por algo, no sale tan bien. Había grabado un montón de material súper lindo para este “Vlog”, pero en medio de cambios de teléfono y movimientos varios, perdí la mayoría del contenido audiovisual, lo único que quedó fue lo que pueden ver aquí.

Entonces cuando me di cuenta que perdí el 95% del material que había realizado, opté por pensar que quizás no sea tan chévere ver mucho sobre Heroes Tour y que era mejor contarles por esta vía, es decir más por el “Blog”. Heroes Tour es una iniciativa de un grupo de personas de Colombia y Francia que quieren dar a conocer un lado de Colombia que no se populariza tanto como el de las narconovelas y series en las que la imagen de Pablo Escobar parece ser lo único de lo que se tiene material para crear y entretener sobre mi país de nacimiento.

Colombia es mucho más que pasión dice Markos, el sociólogo y guía del tour, quien es el encargado de llevarte durante poco más de dos horas desde la plaza Simón Bolīvar de Bogotá, no importa si llueve, si relampaguea los chicos de Heroes Tour estarán ahí listos para cumplir con la cita que se han propuesto a lo largo de unas ya 30 y pico de caminatas guiadas o “walking tours” que parten desde el centro de la plaza rodeada por el Capitolio Nacional, el Palacio de Justicia y la Catedral Primada.

El tour es en inglés, y la mayoría de sus asistentes son extranjeros, para mí que soy una pseudo – extranjera fue una experiencia que valoré muchísimo. Primero: me encanta que surjan propuestas de éste estilo en mi ciudad natal, segundo: el corazón que le pone Markos para explicarte sobre temas relacionados con la política, con la historia de Colombia, con el proceso de paz y una gran dosis de su forma de ver la situación del país, visión con la que además concuerdo personalmente: tercero: durante el tour hay una pequeña parada gastronómica que representa un lindo detalle, cuarto: los organizadores lo hacen sin un costo determinado, lo único que debes hacer es brindar una propina voluntaria al finalizar el tour.

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 ¿Cómo explicarles lo que sentí mientras hice la caminata? Con Colombia me pasa algo particular y es que como viví de pequeña acá hay muchos procesos que no he vivido, hay muchas cosas que no entiendo y en las que no puedo tener un punto de vista con argumentos sólidos. Lo que si recordé durante el tour es la lucha de un país, la terrible guerra que el narcotráfico, la corrupción y la falta de honestidad sembraron en ésta tierra hermosa, pero también recordé a nuestros verdaderos Héroes, pasé por donde murió Jorge Eliecer Gaitán, me sacudí cuando hablaban de Galán porque recordé aquella imagen en la televisión en el año 89 cuando yo tenía 9 años y el hombre al que yo llevaba en una banderita, ese señor que mi familia amaba y por el que yo sin entender bien por qué sentía tanta admiración era asesinado en una plaza de Soacha, mi mamá angustiada le decía a alguien por teléfono mataron a Galán, yo miraba la televisión y lloraba. Recordé como los carros bomba explotaban en la ciudad, y dos escenas que jamás pude olvidar, una: en ese mismo año en el 89 mientras yo dormía en aquel departamento del barrio San Antonio, yo estaba soñando que mi primo Germán Alberto jugaba con los platos en la cocina y los dejaba caer, cuando cayeron sonó una explosión, me desperté y mi madre vino corriendo al cuarto para ver si mis hermanos y yo estábamos bien, una bomba había explotado en la iglesia a cuatro cuadras, dos: iba con mi tía por la autopista cerca de la calle 127 cuando sentimos un ruido estrepitoso, yo tenía 11 años, los autos se detuvieron, se escuchaban gritos, a los pocos segundos frente a nosotras pasaban personas heridas, que sangraban, eran muchas, habían salido con vida después de uno de los cientos de atentados que Escobar realizó en su lucha por el poder.

Entonces sí, gente, éstos son los tipos de propuestas que hay que apoyar, esas que te enseñan un poco más sobre el país que estés visitando o habitando, una propuesta que va más allá de lo comercial, que apunta a enmarcar correctamente la historia, a no ignorar que no sólo de Netflix vive el hombre y que las realidades superan la ficción y que los verdaderos héroes no son aquellos que se popularizan por un frenetismo absurdo y superficial, los verdaderos héroes son los que han luchado por la paz, por la honestidad, por sacar a relucir las verdades en éste país.

Eso sí, me faltó un héroe que para mí siempre será ejemplo y sinónimo de creatividad, libertad y honestidad: Jaime Garzón mi querido señor de la Zoociedad.

¿Se van a quedar con las ganas de ver más? Anímense, no importa que usted crea que ya conoce todo lo que debe saber, péguese la pasadita por Heroes Tour y camine un poco por la historia de éste país que tiene tanta historia para contar.

Los puedes encontrar en su Facebook  o en su web.

Rueda la voz. Spread the love. 

Vlog: Mi nuevo canal.

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Quería contarles que me estrené en el mundo de YouTube y que ahora tengo un canal, también quería contarles que estoy aprendiendo mucho de éste proceso y que los invito a seguirme en mi Vlog. A partir de ahora el contenido que suelo compartir vendrá en distintos formatos, puede ser audiovisual o escrito como ha sido siempre.

Por qué se llama Vlog? Porque es de video. Y a éstas alturas creo que debo llamarle en vez Blog a éste espacio mi web.

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13 reasons why

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Yo también fui Hannah Baker. Todo puede afectarnos. Deshacerse de la mirada del otro es uno de los desafíos más constantes de la vida de cualquier ser humano. Sin importar la edad que tengas, creo que siempre la opinión del otro generará algo en ti, entonces quizás la verdadera tarea sea fortalecer tanto tu ser interior, tu opinión sobre ti mismo, que lo que otro diga lo puedas tomar con pinzas, evaluarlo, discernirlo, desmenuzarlo y sacar la mejor parte de eso, o desecharlo por completo.

Terminé viendo ésta nueva serie de Netflix porque su estrategia de marketing me ha parecido efectiva. Su efecto fue rápido, el soundtrack pasa por Joy Division, The cure, y varias bandas espectaculares, la dirección de arte y de fotografía está bien lograda, las actuaciones son acertadas, el trabajo fotográfico nos cambia de tiempo a través de la luz, donde el pasado es cálido y el presente es frío, al tercer capítulo me enganché y la terminé rápidamente. No quiero spoilear a nadie, así que no daré grandes detalles de su historia, pero si no la viste, prefiero que no leas lo que sigue antes de verla.

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Me centraré en los efectos que genera y en lo que siento que sucede con la esencia de su mensaje. Tengo sentimientos encontrados con la historia, o más aún con su protagonista. Se supone que la serie quiere comunicar que el suicidio no es una opción, pero creo que le falta bastante para llegar a dar un mensaje absolutamente claro.

Hannah es en principio víctima de situaciones por las que me atrevería a decir hemos pasado la mayoría de las mujeres que en la etapa de la adolescencia creíamos que el amor dulce llegaría de una manera sencilla y desafortunadamente nos encontramos un cabroncito que ante sus amigos o por su propia inseguridad quiso decir que llegó más lejos para ganarse “el respeto” de su camada de machos.  Pero Hannah también elige constantemente mal, se expone cada vez más y en vez de alejarse de los círculos que no le convienen se reta constantemente a transformar situaciones con personas que no merecen la pena, yo, igual la entiendo suele ocurrirle a muchos seres humanos, Freud le  llama la pulsión de muerte.

Y entonces sí, yo recuerdo cuando estudiaba en el Gimnasio Vermont, tenía 15 años y un día una compañera llamada Angélica me hizo llegar una invitación para su cumpleaños que sería en unos edificios llamados Sierras del Moral, insistí, rogué, lloré, le pedí permiso a mi tía-mamá con la que vivía y hasta que por fin, milagrosamente, me dejaron ir. Mi tía nos criaba a su hija y a mí de una manera bastante protectora, y yo tenía ese espíritu rebelde de querer romperlo, probarlo, vivirlo todo, entonces era una mala combinación porque en vez de aprender sobre la toma de decisiones, la prudencia creo que lo que me pasaba es que si tenía un poco de libertad quería atravesarlo todo por temor que nunca más llegara a tener un momento en el que lo pudiera vivir (Ok, acabo de hacer un insight digno de sicoanálisis). Llegó el bendito día de la fiesta y me dejaron en su casa, era una fiesta que ya entraba en ese tono de adolescente grande, los padres no estaban visibles por ninguna parte y si me preguntan si había alcohol en la fiesta no podría decirlo con claridad, lo que si había eran chicos, nosotras estudiábamos en un colegio femenino, así que los hombres eran prácticamente una visión del otro mundo. Estaba Julián, un chico del colegio Virrey Solís a quien había visto varias veces en alguna matiné o bazaar de los colegios. No recuerdo cómo, pero sé que Julián y yo terminamos besándonos en uno de los jardínes de atrás del conjunto residencial, recuerdo que sólo fueron unos besitos. Y recuerdo perfectamente el lunes siguiente estar en la fila de la tiendita del colegio y que llegara Viviana a decirme: -Carolina, están diciendo que eres una puta porque hiciste de todo con Julián el sábado en la fiesta de Angélica-. Por dentro mi corazón latió a toda velocidad, la sangre me hervía las lágrimas se amontonaban, la vergüenza me invadía cada célula de mi cuerpo, pero yo no lloré, no lo negué, no me defendí. Me paré derecha y le dije: Sí y? Viviana me miró sorprendida y se quedó callada. Horas después el rumor se expandió tanto que me llamaron a la oficina de la sicóloga – Mónica Senior – quien me preguntó acerca de mi sexualidad, me habló de la importancia de la reputación femenina, de hacerse respetar, de no ser una chica cualquiera y todo ese sermón que todos nos sabemos al derecho y al revés que estoy segura que muuuchos lo repiten a diestra y siniestra sin ser concientes de la verdadera esencia de esos mensajes y del real cambio que necesitamos hacer en nuestras sociedades. Recuerdo que mi tía fue a buscarme al colegio – la llamaron para comentarle la situación – y en el camino a nuestra casa en Chía me dijo: – Carito tienes que comprender que hay dos tipos de joyas, unas las que están en el mostrador y todo el mundo puede tocar, mirar y pretender comprar, y otras las que están en la caja fuerte que sólo alguien que realmente quiera tener esa joya va a poder acceder a ella. Qué tipo de joya quieres ser tú? –  Cuántas generaciones habrán repetido ese discurso, esa metáfora siniestra para lo femenino en medio de lo conservador y prejuicioso de una sociedad.

Hoy pienso What the fuck???!!! Me encantaría regresar a ese momento y decirle con todo el amor del mundo tía-madre es que las mujeres no somos ni baratas ni caras, nosotras decidimos y tenemos que tener el derecho por propia libertad de elegir por quien nos dejamos tocar y aún más a quien queremos tocar, pero bueno, entiendo lo que ella quería transmitirme con afecto, sin embargo si llego a tener una hija creo que jamás le repetiría algo así.

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El problema no es que Hannah o Carolina se besen con un chico, el único problema no es tampoco que Justin simule que sucedió más de lo que realmente pasó, que un par de idiotas asuman algo por una fotografía o que las compañeritas de Carolina la juzguen como puta y puedan esparcir un rumor; el problema no es que las dos se oculten cada una tras una fachada diferente y no salgan al frente con la verdad, porque el problema, de verdad, es que NO SABEN CÓMO HACERLO. Y el problema aún mayor, es que si Hannah o Carolina hubieran hecho lo que fuera con J, nadie absolutamente NADIE tiene porque juzgarlas, ese es el verdadero problema. Seguimos juzgando a la de la falda corta, a la de las tetas grandes, a la que se acuesta con alguien que desea por propia voluntad en el momento en el que se le da la gana, a la que se corta el pelo, a la que le gustan las chicas, al que le gustan los chicos, al callado, al tímido, al que no es cool, al que tiene ésto y aquello. El problema es que seguimos tratándonos a las patadas como seres humanos, que creemos que burlarnos del otro, o ser despectivos por cualquier aspecto físico, económico o social está bien, y que seguimos sin construir desde el amor.

Hay muchas cosas en la historia que podrían girar. Desde mi perspectiva construyen a Clay como el héroe que vive la transformación a través de la voz de Hannah, en los 13 cassettes él va cobrando vida, seguridad, va siendo el vengador, la voz que habla, el que se comunica, al que no le importa la opinión de los demás, y, aunque para mí está todo bien con eso, tengo una gran dificultad. Volvemos a poner a un hombre como el héroe que se transforma en una sociedad donde siempre han sido privilegiados los varones, es él quien triunfa y se humaniza por completo, finalmente cuando le habla a Sky y la “integra” es quien está salvando a otra, yo me preguntó es real ésta mierda? En serio tienes que mostrarme como el chico es quien da el giro a la historia y no es una protagonista la que logra salir adelante en una sociedad de bullying, de ataques sexuales, y de mierda por todos lados cuando eres una adolescente mujer.

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Los personajes femeninos que me muestras en la historia son Jessica una chica bonita que hasta el final de la historia, bajo el síndrome de Estocolmo, es capaz de defender a su atacante, el hielo emocional de Courtney que hasta el último instante no quiere aceptar que es gay y por eso está dispuesta a arrastrar a quien sea, Sky que se mantiene detrás de un mostrador y se autolesiona con cutting, una maestra incapaz de darse cuenta que hay alguien pidiendo ayuda, una madre que le dice a su  hija que está radiante el día que se prepara a morir, por favor!!! Dónde estamos presentes las mujeres reales? Mierda y más mierda. Estoy molesta. Así somos realmente las mujeres?  podemos ir viendo como alguna se va hundiendo o está a punto de lanzarse al precipicio y nos quedamos inmóviles al lado del camino. Espero que no.

Veo a Mafe – una de mis personas favoritas – con los hijos hinchados en uno de sus Stories de Instagram, lo ha grabado mal y el audio se cortó, son dos seguidos, y entiendo perfectamente que está hablando sobre 13 reasons why y que se siente sensible y me cae la ficha, puedo entenderla, puedo verme en ella si a los 17 me hubiera topado con una serie así, creo que habría sido adecuado, creo que me habría ayudado a entender que no estaba sola con todo ese caudal de emociones encontradas, dudas, ganas, miedo, entonces entiendo que estoy viendo la serie como la adulta que soy, desde un lugar en el que ahora como esos adultos de esa serie, tiene que ser consistente con las posiciones que asume, que no puedo dar por sentado que las cosas pasarán para el otro y las superará, como tampoco lo doy por sentado hacia mí misma.

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Todos los días existe la posibilidad de caer en el hueco – estoy tan consciente de ello – sé que pasar por una depresión es una de las sensaciones más violentas, agresivas, agotadoras y destructivas para el alma, conozco bien la sensación de no creer que haya esperanza, y el dolor, ese dolor de no haber podido encontrar a alguien que pueda correr abrazarte y no soltarte más … no, esperen! Afortunadamente siempre hubo alguien que corrió y destruyó los muros para abrazarme y no soltarme más, entonces pese a los fracasos, defectos, errores, siempre, en mi vida, existe alguien con esa capacidad hermosamente emocional de hacerme sentir que vale la pena seguir, es cuestión de dejarlo pasar.

Mi tarea diaria, mi meditación cotidiana es repetirme constantemente la construcción desde el amor, desde la dulzura, hay momentos que no lo logro, pero que creo que voy ganándole con creces la batalla a la destrucción. Todos los días hago lo posible por ser una persona que pueda abrazar, expresar, comunicar con libertad lo que siente, lo que vive, lo que aprecia, darle y darme la oportunidad a cualquier ser humano que me rodea de mostrarle lo mejor de mí, de ser confidente, cómplice, de saber escuchar, de ser escuchada, mis días cada vez son más así, voy vibrando en alto, encontrando personas nuevas o fortaleciendo mi vínculo con seres humanos que me ayudan a ver lo bueno, a sacar el mejor partido de la vida, a transformar continuamente, a encontrar más de 13 razones a diario para vivir.

Trainspotting 20 años después

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Tenía 16 años y mi mejor amiga de aquellos años, Victoria, que siempre ha sido una tipa muy intelectual, me había presentado a Lou Reed, me había enseñado sus diarios escritos en inglés (los de ella), me había enseñado una piscina en forma de guitarra en un lugar de Caracas, juntas aprendimos a andar por las calles de Caracas, buscando una fiesta, un lugar, caminábamos por el ateneo, amábamos los mandalas de Torcatt, creíamos en las jóvenes brujas e invocábamos a Manon, nos vestíamos extraño, leíamos Urbe, nos fotografiaban para la última página de aquel semanario, creíamos en muchas cosas que hoy parecen lejanas. Fuimos a ver Trainspotting al Centro Plaza, Victoria tiene más memoria que yo para recordar algunos detalles, yo por eso escribo tanto lo que pasa día a día, suelo confundir lugares, momentos, suelo mezclar ciudades y a veces entre tanto movimiento de mi vida es difícil que mi disco duro se mantenga totalmente claro. Cuando anunciaron que llegaría una segunda entrega de ésta legendaria película para los de mi generación caraqueña me despertó curiosidad saber cómo manejaría Danny Boyle semejante reto, mismos actores, continuidad de historia, con qué vendría? De Danny Boyle algo siempre me ha quedado y es que en todas sus películas siempre hay una escena de mierda, si de mierda literalmente, Trainspotting y las sábanas, Slumdog Millionaire y el autógrafo, en fin, Danny Boyle siempre me ha gustado, pero hace tiempo que en mí la fiebre de la bohemia se apagó, hace rato que me dejó de interesar la música diferente, el cine de culto, los outfits mejor preparados y que te hacen sentir ‘too rare”, hace rato que me convertí en una persona más masiva, más pop, menos cool y en teoría menos “weird”. Hace rato que se quedaron atrás esos años de adolescente en los que me encantaba producir mi imagen física, hace años que engordé un par de kilos que no me permiten sentirme cómoda con algunas cosas que en aquella época habría usado sin pensar. Sin embargo hay muchas cosas que no han cambiado y no estoy segura de querer que cambien, así como algunas de las características de los personajes de éste film. La primera tarea que me hizo aterrizar sobre los 20 años que me han pasado encima fue darme cuenta que la mayoría de mis amigos actuales y presentes en Buenos Aires no pasan de los 30, por lo tanto Trainspotting es un eco leve en sus vidas, en caso de llegar a ser un eco, la mayoría jamás escuchó de ella ni siquiera vagamente, por lo tanto encontrar con quien ir al cine a ver esta peli no fue sencillo.

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Danny Boyle siempre abordó el tema de la drogadicción sin un asomo de discurso moralista. La vida en el abismo/Trainspotting 2 es un retrato de familia con códigos de lealtad ocasionalmente transgredidos; es una alegoría de las conductas de riesgo y del romanticismo extremista, de los amigos que se pelearon y vuelven a ser amigos, porque vale la pena rescatar por encima de los errores, las cosas buenas, la memoria.

Victoria fue la primera que me anunció que ya estaba en el cine, aquí en Baires, ella está en Santo Domingo, donde tendrá que esperar un poco más para verla. Le pedí a mi amiga que me acompañaría al cine que viera Trainspotting la del 96, y ella la confundió con una llamada Jump -Gracias la gerencia – Pueden creerlo? Fatal. Total que a ella Trainspotting 2 le pareció equis,mientras yo miraba los créditos y lloraba como una niña pequeña.

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Por qué lloras con una película así? Lloro porque me hubiera encantando ver esa película con Victoria, con Paul, con Rosella, con Rebolledo, con Karen, con cualquier amigo, cómplice, o asiduo del naturista en el 96, lloro porque me recuerda que sí -Carolina-, pasaron 20 años y la vida cambió, y no sólo es que los años pasaron, afortunadamente no tengo esa sensación de sentirme vieja, no, me siento bien con la edad que tengo, pero eso no quiere decir que no me de rabia que haya tenido que irme del país que amaba, eso no quiere decir que no esté agradecida con mi presente y con todo lo que he vivido, pero me duele, me duele que no podamos juntarnos a ver la fucking película juntas y cagarnos de las risa, y recordar cómo fuimos, lo que fuimos, lo duro que fue ser adolescente, pero la Caracas tan de pinga que nos tocó, lloro de agradecimiento de sentir a Lou Reed corriendo por mis venas, de tener ganas de pararme en el maldito cine a bailar Iggy Pop, lloro porque si regreso a mi “Edimburgo” no queda ni mierda de lo que era hace 20 años, está rota hecha pedazos, destruida, vuelta nada, pero de alguna manera agradezco que no seamos nosotros los que estemos hechos mierda, tuvimos que irnos de nuestra Edimburgo, y nos hemos fortalecido en el camino, hemos aprendido, hemos construido, contrario a los personajes de T2, aunque tengamos dificultades, y aunque la vida no ha sido sencilla, por lo menos Victoria y yo seguimos eligiendo la vida.

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Caribe, más que una mascota el amor.

11060930_10152911797521243_6438485217106395012_nHace días que venía pensando en este posteo, tenía ganas de hacerlo, porque siento que mis entrañas lo piden a gritos. Caribe es el nombre que lleva el hermoso gato negro que me acompaña desde hace cinco años.

Aún puedo recordar exactamente el primer día que nos vimos, yo llegaba de la clínica, había pasado tres días hospitalizada por un grave cuadro clínico depresivo, llevaba seis meses viviendo en Buenos Aires, había atravesado una serie de crisis que me hicieron explotar en lo que casi fue una hecatombe.

Laura y Beto, mis vecinos tocaron la puerta de mi casa, Beto cargaba un gato negro pequeño en sus brazos. – Creemos que te haría bien tener compañía -, dijo Laura esbozando una sonrisa, en sus miradas había melancolía y un infinito amor por mí, ellos querían que yo estuviera bien, su amor compasivo se podía sentir profundamente, también su preocupación, y sus ganas de que yo estuviera bien.

-Yo no me sé ni cuidar yo misma – repuse – no tengo la capacidad de cuidar de otro ser vivo, muchas gracias pero no-. Laura insistió: – Andá Caro, sabés lo bien que te va a venir un animalito, además mirála es hermosa che, tratá negri, tratá -. Beto me miraba seriamente y apuntó a decir: – está en la puerta del edificio desde que vos te fuiste, es re mimosa, tratá unos días y sino le buscamos un hogar o se queda con nosotros -. Cabe destacar que para ese momento Laura y Beto tenían dos gatas: Chicha y Limonada y una perra divina llamada Maluca.

-Tres días, sino resulta se va – les dije. La bola de pelos negra pasó a mi pequeño monoambiente y se sentó en una silla que había frente a mi cama. Beto y Laura me dieron comida, arena y un par de detalles para su estadía. Tres días pensé.

Primer día mis ojos están irritados, la bola de pelos permanece bastante quieta en el sillón, me mira atentamente, se ve bastante asustadiza, se levanta para comer, hace unas cosas extrañas con sus patas.

Segundo día, la bola de pelos sigue bastante estática en el sillón, mis ojos siguen irritados, mi madre me ha dicho que no tome antialérgicos, que lo más probable es que sea una reacción primaria, pero que va a pasar, la bola de pelos va a su caja de arena y es excesivamente decente a la hora de hacer sus necesidades, me sorprende.

Día tres, definitivamente no hay química, la bola de pelos negra y yo no hemos podido sostener ni una conversación, en un rato le tocaré la puerta a mis vecinos y les diré que no fluye la relación que vean qué hacer. La bola de pelos se levanta del sillón, da un par de pasos, se sube a mi cama y se acuesta a mis pies, se siente calientita, se siente dulce, me enternece. Lloro, se me salen las lágrimas porque quizás es el primer gesto cercano en varios días, no he querido abrazar a nadie, no quiero estar muy cerca de otra persona y la bola de pelos después de dormir en mis pies un rato, camina por la cama y me lame las manos, su lengua áspera se siente extraña, es una sensación muy rara.

Día cuatro, le busco un nombre a la bola de pelos, voy a la veterinaria más cercana, por fin salgo de casa, le compro un plato rosa para la comida, uno lila para el agua, la caja de arena fucsia y un collar rosado con una campanita, le hago una cita para las primeras vacunas y un control, ya tiene nombre, se llama Mochima como un parque nacional, mejor dicho una playa hermosa en Venezuela.

Días después un gran amigo llega de Colombia a estar unos días en casa, Mochima y él se llevan bien, me río de los detalles que la gatita va mostrando, se come las plantas la regaño, los vecinos que me escuchan en el patio se ríen de mis conversaciones con la bola de pelos, y así vamos descubriendo un nuevo mundo.

Llega el día de la cita al veterinario, mi amigo ha ido al Tigre (una ciudad a 32 km de donde vivo en ese momento que es muy linda y mágica con  un río y pequeñas islas) de paseo, es su último día en Buenos Aires, mañana partirá a Colombia. Mochima y yo vamos al veterinario, vacunas check in, revisión general check in, la gatita está bien le digo al veterinario, la gatita? me dice, sí la gatita le digo, no disculpá, le agarra la cola a la bola de pelos negra y me dice, es un señor gato mirá las bolas que tiene, es bien gato che, olvidate nena es un macho, bien macho.

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Salgo caminando con la bola de pelos negra hacia la casa, la bola de pelos se deja cargar tranquilamente entre mis brazos, no le tiene miedo a nada, se relaja, maúlla un tanto pero no se altera, voy pensando, no es una gata es un gato, y ahora? yo pensaba que era una nena, cambia todo esta situación, no puede llamarse Mochima un gato, Mochima es nombre de jevita, qué va y ahora?

Aquel día fue gracioso, recuerdo que al salir de bañarme, la bola de pelo negro me miraba y me sentí intimidada, no me mires que ya se que eres niño le dije, me da vergüenza, pensé que estábamos entre chicas, me engañaste.

Ese día unos amigos estrenaban unos cortometrajes en el cine Gaumont, mi amigo y yo nos encontraríamos ahí. Mi amigo me llama por teléfono y me explica que está atrasado que entre y el llega a la función, le dejo el ticket en la entrada, me siento en la fila, varios de mis amigos, mayormente venezolanos, están ocupando la fila de adelante, los cortos aún no empiezan, se cruzan las conversaciones, mi amigo alcanza a llegar, entra a la sala, nos saludamos se sienta a mi lado y conversamos de su día, me pregunta cómo me fue a mí y cómo me fue en el veterinario:

– No sabes! – Le digo entusiasmada. Mochima no es niña es niño!!

Algunos de mis amigos, mayormente venezolanos, que están sentados en la fila de adelante se voltean y mi amigo y varios de ellos, se ríen y exclaman: – No puede ser! –

Mi amigo me dice: Y ahora? No se puede llamar Mochima.

No, le digo. Se llama Caribe.

Que buen nombre, dice alguien un poco más lejos. Todos nos reímos.

Y así Caribe asume su identidad, así Caribe es nombrado macho oriundo de San Cristóbal, Caribe el gato negro porteño.

A Caribe le gusta que le acaricien la panza, se tira sobre la superficie y se explaya abriendo las paticas, para que uno lo rasque como si fuera un perro. A Caribe le gusta salir en el canasto de la bicicleta, o al menos eso creo yo. A Caribe le encanta morder la punta de las hojas de papel y si es un libro de poesía le gusta aún más.

Caribe la única vez que me enamoré y me rompieron el corazón, dejó de dormir en el techo del placard y empezó a dormirse cerca de mi pecho. El gato se acomodaba con su lomo y se estiraba, alargando su cuerpo lo más que podía para cubrir el mayor espacio posible, recuerdo que yo sentía que me habían metido una garra entre el pecho y me habían sacado algo que me dejaba un hueco con el que respirar era difícil,  una sensación de vacío tan heavy metal que ni a la persona más horrible del mundo se la desearía y entonces Caribito se posaba frente a mí y yo siento que era para que el alma no se me escapara, el día que caí en cuenta de que ya no extrañaba a Coqui, que ya no me dolía su ausencia, fue una noche que me percaté que Caribe estaba durmiendo de nuevo arriba del placard en su trono donde miraba su reino.

Caribe tuvo una hermana, Shanti, pero Shanti era terrible, se robaba la carne, se intentaba saltar al patio de los vecinos, comía todo lo que encontraba a su paso, Shanti estuvo unas tres semanas junto a nosotros, una noche al llegar de la Ópera encontré a Caribe acostado en los pies de la cama solo, me llamó la atención porque siempre estaban juntos para arriba y para abajo, Shanti había estado un poco enferma ese día, la había llevado al veterinario le habían dado unas medicinas y una comida especial, Shanti era muy chiquitica, muy frágil, no supe qué le pasó, la encontré muerta en el patio de la casita, nuestros corazones se entristecieron.

Pensé que Caribe se sentiría solo pero pareció asumirlo de una manera tranquila, pudimos seguir con nuestras vidas, decidí que era mejor que fuera hijo único, desistí de adoptar más gatos.

A Caribe le da la hora del loco, a veces en la madrugada le provoca correr por toda la casa y saltar por todos lados, en la casa de San Cristóbal sabía abrir la puerta del patio, tomaba distancia para agarrar impulso corría y saltaba agarrando con sus patas el picaporte para bajarlo y así abría la puerta, alguna vez le compré catnipp que es como una marihuana de gatos, me reí con y de él, otra vez me fui de viaje a Uruguay por más de quince días y al regresar estaba furioso, unas horas después se restregaba contra las medias que traía puestas, supongo que limpiaba mis pasos, que reconocía por dónde había andado, las aventuras de Caribe las he ido contando por Facebook, la gente siente empatía, me dicen que lo aman sin haberlo conocido.

Caribe muestra la lengua cuando está muy feliz, yo creo que esa es su sonrisa.

Cuando imprimí la primera versión de Ulisas él se apoderó del manuscrito, se acostó sobre él y no quiso dejarlo hasta unas ocho horas después, supongo que fue el tiempo que tardó en revisarlo.

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Un día, horrible, descubrió un ratón en la casa, pero Caribe, por favor Caribe es un gato naif, lo único que hizo fue dar aviso de la presencia del pequeño (horroroso) roedor, mi vecino lo sacó, la noche siguiente otro ratón apareció en el patio yo no pude dormir pero dejé a Caribe desvelado en el patio cuidándolo, a la mañana siguiente, después de llamar a un exterminador que me dijo que con el gato en casa no podían fumigar y darme un presupuesto elevadísimo que no podía pagar, opté por ser valiente y yo misma lo saqué, aquella noche apareció otro fucking roedor, aparecían a eso de las dos de la madrugada, cuando ya no podía pedir ayuda, esa noche de nuevo dejé a Caribe en el patio vigilándolo, sabía que al menos así no pasaría a donde yo dormía, a la mañana siguiente cuando me disponía a repetir la operación <sacar al maldito ratón> descubrí que ya no tenía un gato boludo en casa, no, Caribe había cazado por primera vez, lo había matado, mientras la noche transcurría mi valiente bola de pelos negra lo había vencido, nunca más aparecieron ratones, Caribe lo logró.

Caribe y yo nos mudamos a San Telmo y allí descubrió la ventana de la libertad, una pequeña ventana que daba a los techos de las casas de la cuadra de la calle Defensa y Estados Unidos, yo lo miraba desde la terraza correr como loco y feliz por todas las platabandas.

Ahí siguió con su manía, esa que tiene de hacer que conozca a los vecinos, el más particular fue Gonza el mendocino que vive al final del corredor en la casa de San Telmo.

Vos sos la dueña del gato negro? me dijo un día en el pasillo.

Sí por qué, inferí yo

Ahh tu gato es terrible, zarpado eh?

Te hizo algo? le pregunté aterrada

Ahhh nena no sabés… se mete en casa y al llegar está acostado en el sofá, pancho, tranquílisimo, en su casa él.

Así supe que a Caribe no le da pena nada, que le chupa un huevo que lo vean acostado en un lugar que no le pertenece, que ama explorar todo lo que está a su alcance, que puede comerse el mundo como le da la gana, y lo mejor de todo que cae con tal encanto que se gana el amor a donde vaya.

Caribe, caribito, pantera, panterito, murciegalo…Cari.

Caribe duerme profundo, ronronea en estéreo, suspira dormido, silba cuando esta más domido y relajado que nunca, a veces se tapa los ojos con las patitas, da masajes, si el chico con el que salgo le cae bien le olerá el cabello, si no le gusta no dormirá remotamente cerca de él pero se mantendrá vigilante. Caribe es un buen medidor de energía porque él si que sabe.

Yo como toda madre, creo que Caribe es especial, y es especial che.

3En Julio de éste año me senté unos días después de su cumpleaños y le consulté: Caribe que pensás de irnos a vivir a Colombia y luego de varios días de conversación accedió. Compramos los pasajes y en Septiembre emprendimos el viaje, se hizo mierda antes de subir en el avión, pobre, nunca lo vi tan hecho pedazos, llegamos a casa de su abuelo un par de días pero la sensibilidad del viaje y el poco atino de la nueva familia nos hizo buscar rápidamente nuestro propio espacio, nos fuimos a nuestra casa de Cedritos por tres meses en un alquiler temporario, al principio le dio alopecia, el cambio de comida, de ambiente, de todo,  el estrés… pero con los días se recuperó y ahí terminé de comprobar que Caribe, oh por Dios, Caribe despierta el amor.

Conocí a todos mis vecinos porque se metió en cada una de las casas del conjunto residencial, ocupó todas las camas, saltó de segundos pisos, exploró, salió a la calle, cazó, corrió, amó, se iba donde Daya, uno de sus amores, y se quedaba hasta a dormir noches enteras.

Por primera vez pude preparar una cena para toda mi familia, era la primera vez que podía brindarles algo tan profundo para mi como es el acto de cocinar, vinieron mis tías, mi padre, mis hermanas, mi familia completa estaba, cuál sería la gran sorpresa.

Los gatos cazan y te traen sus presas para demostrar que son capaces de brindar alimento en caso de ser necesario, es un gesto de agradecimiento, un premio, Caribe aquel día con toda la familia en casa por primera vez en nuestras vidas quiso demostrar su afecto y consideración y la noche anterior cazó un ratón.

Mis vecinos, Caribe y yo establecimos un vínculo muy bonito, agradecí los detalles de que lo cuidaran, lo mimaran y se emocionaran tanto como yo de sus travesuras, una noche mientras compartíamos una cena el padre de Daya que es un hombre alto y corpulento, con una voz gruesa y profunda me dijo con los ojos aguados: – Estoy enamorado de ese gato -Ahí entendí la sensibilidad gigante que podía producir la bola de pelos.

Hace una semana nos fuimos de ese espacio que habitamos con tanta dulzura, nos despidieron con emoción y sentimos un vacío muy grande. Nos subimos en el auto que nos traía al nuevo hogar, Caribe maúllo un rato largo, yo siento que lloraba, me decía y ahora a dónde vamos? Se calmó al rato y al llegar al departamento donde estamos ahora, no tardó más que unos minutos en caminar por la casa, observar todo con detenimiento y a la noche ya sabía bien cuál es nuestra cama y nuestro lugar.

Lo miro adaptarse con una facilidad extraordinaria, Caribe es como el agua, él si que sabe fluir, ser horizonte, playa, arena, él si que sabe enseñarme que no hay que preocuparse mucho por nada, que hay que dejar fluir, volver a curiosear, explorar, acostarse a dormir, explayarse, subirse a algún lugar y solo contemplar, mirar todo como va sucediendo sin necesidad de interactuar en todo, Caribe sabe agradecer y ser dulce, pide lo que necesita cuando lo necesita, se expresa con dulzura y tranquilidad, es independiente, lo más bonito que aprendo de Caribe, es que solo de verlo, recuerdo que por más pruebas que pasemos, la vida, siempre, siempre, vale la pena.

Gracias Caribito.

Perotá Chingó

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Hace más de cuatro años me topé con una versión de La Complicidad de Cultura Profética que me caló hondo en las venas. Ya de por sí Cultura Profética, gracias a Belzhaid una amiga de Caracas a la que le debo haber conocido esta banda, me encantaba y cuando escuché la versión de la chica rubia de dreads con su amiga de cabello oscuro y voz un poco más gruesa me enamoré. Me enamoré porque se sentía muy cercano, porque sentí que de alguna manera podía ser mi voz a través de ellas, y así una a una cada canción que iba descubriendo de Perotá Chingó me iba encantando.

Cuando hice mi ruta en bicicleta por toda la costa uruguaya (el cual ha sido uno de los viajes más hermosos de mi vida) me quedé varios días en la Barra de Valizas, un balneario que suele ser más económico que otros parajes de Uruguay, fue donde más me quedé ya que encontré un camping llamado el Jardín Volador en el que me sentí muy cómoda y en el que se armó un grupo hermoso con un par de amigos de Brasil y Uruguay, fue una parada única, la magia de ese momento es fundamental en mi historia de vida. De Valizas a Cabo Polonio puedes ir caminando diez kilómetros por la playa, atravesando las dunas, yo hice esa caminata en solitario; uno de los  recuerdos más presentes que tengo al llegar a Cabo Polonio fue asociar ese lugar a una canción de ellas Rie Chinito, la cual hace parte de mi repertorio de vida. Canción con la que la vida de éstas dos mujeres probablemente dio un giro.

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En el verano del 2011 Pocho Alvarez y Martin Donozo se encontraban en Valizas haciendo un video, en una de esas cruzadas que se suelen hacer de Valizas a Cabo Polonio, Pocho escuchó un par de voces cantando su propia y preciosa versión de “Ando Ganas” de Los Piojos. Luego las vio acercarse con un sombrero juntando algunas monedas y marchándose con amplias sonrisas. Cinco días después las cruzaron de nuevo y surgió la posibilidad de hacer ese sencillo y hermoso video en el que cantan Rie Chinito mientras el sol cae en Cabo Polonio. Ese video giró como te da vuelta el manubrio de la bicicleta cuando la dirección del viento te indica a donde debes cruzar y así Perotá Chingó fue convirtiéndose en la experiencia musical que hoy, apenas cinco años después, podemos apreciar.

El sonido que componen Lola Aguirre y Julia Ortiz junto a sus compañeros músicos de Argentina, Uruguay y Brasil, es un sonido que te transporta a la playa, a la montaña, te hace sentir que por un momento habitas un espacio natural con un grupo de amigos alrededor de una fogata con una buena viola cantando una rolita para alimentar el corazón y agradecer la existencia.

Mientras estuve viviendo en Buenos Aires no tuve la oportunidad de verlos en vivo, creo que lo daba por sentado, en muchos lugares encuentras la esencia Perotá Chingó, se genera por la particularidad que tiene el sur de mi continente, esa particularidad cargada de una búsqueda espiritual que surge de conectarse con lo que amas y lo que está a tu alcance, como en el caso de ésta banda: música que se basa en las armonías de las voces y el sutil y mágico acompañamiento que logran los instrumentos.

Hace unos días una publicidad en Instagram me anunciaba que se presentarían en Bogotá y mi corazón se emocionó, cuántas veces a todo volumen en mi bicicleta por Uruguay, por Argentina, en mi casa, por la calle, cuando estoy sola, cuando he necesitado llenarme de energía, sus canciones me han dado ese empujón, esa fuerza, han creado el ambiente ideal para un momento determinado que a través de una canción de Perotá Chingó se ha vuelto más fuerte, más presente.

Los que me conocen saben que una de las cosas que más amo en la vida es cantar, cantar me cura, me sana, me llena de alegría el alma… voy en la bicicleta y voy cantando, en casa mientras estoy haciendo cualquier cosa siempre estoy tarareando, no hay un momento en el que si hay una guitarra cerca (y alguien que sepa tocarla) que mi voz se calle, soy conocida por mis vecinos por estar continuamente cantando y si voy por la calle es seguro que puedes cruzarme mientras ando con una melodía en mis labios, es por eso que hay un fragmento de Seres Extraños que siento que soy yo:

Si me ves por la calle seguro que voy cantando
Golpeando las manos revolviendo el aire
Haciendo redoblar el pecho.

Le comenté a mis hermanas, dudando un poco que quisieran invertir dinero y tiempo en asistir a un concierto de una banda que ni siquiera sabía si conocían, y ellas respondieron encantadas que iríamos. Es el primer concierto (recital como se le dice en Argentina) al que vamos juntas, es la primera vez que coordinamos una cita, compramos las boletas y realizamos un plan para asistir las tres juntas y solas para ver una banda, así que se imaginarán lo mágico que me resulta estar con mis dos hermanas por parte de padre, escuchando una banda que posee tanta historia emocional en el transcurso de mi vida.

0906553003883523_1Mis hermanas son como mellizas se llevan apenas un año de diferencia y hasta hace dos meses vivieron juntas en la misma habitación desde el inicio de sus existencias, tienen una complicidad privilegiada, son mejores amigas, cómplices y el amor que se tienen entre ellas es maravilloso, para mí ésta etapa ha sido profundamente valiosa porque si bien les llevo diez años de diferencia, me impresiona ver que podemos converger en muchos puntos y que podamos darnos la oportunidad de compartir es un regalo impresionante, no lo voy a negar, a veces me asusta porque si bien llevamos la misma sangre, no hemos podido compartir mucho tiempo cerca y en algunos momentos fue muy difícil poder abrir el corazón y poder amarlas, entonces por momentos siento temor, temor a lo desconocido entre nosotras, y luego nos miro compartiendo un momento tan hermoso y me siento afortunada, afortunada de poder combinar, de poder fluir, de contarles algún secreto y poder diluirme en ellas,  de conocer sus historias, de ver cómo se van abriendo ante mí y van confiando, de poder abrirme siendo yo misma y sintiendo que estoy con unas amigas que la vida me dio desde hace mucho y con las que no había podido pasar tiempo.

Y empezar a dar amor de nuevo
Y empezar a dar amor y a recibirlo si estás dispuesto a darlo

Entonces es Bogotá un miércoles preferiado que parece viernes, el concierto-recital es en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán ubicado en la Carrera 7ma con 22, desde el Uber en el que voy observo el edificio Colpatria que ya está iluminado de navidad, en las calles se multiplican las velitas en las aceras que se van prendiendo para darle inicio a la navidad, me bajo del auto y camino una cuadra larga, las luces, la ciudad acelerada, el bullicio, los puestos de comida callejera es como un Apocalipsis. Mi hermana Andrea ya está ahí, al verla respiro profundo, aún me asusta un poco la multitud, todos los sonidos que me rodean y toda el bombardeo visual que puedes llegar a tener en una sola calle. Minutos después Mafe mi otra hermana aparece, entramos al teatro. Los asistentes al concierto lucen parecidos, el look de cada uno los hace formar parte de algo, es ese estilo hippie, una vez dentro hay una sincronía natural, se entiende que es un público muy Perotá Chingó, muy parecido a muchos de mis amigos de Buenos Aires, muy yo en un momento de mi vida.

La ambientación del escenario ya nos indica que se trata de una presentación íntima, dulce, con elementos naturales, plantas, flores, magia. Ingresan caminando entre el público cantando “Bogotá hola Bogotá” con una melodía de esas que son bien pegajosas y se clavan en la memoria. El repertorio empieza con Alma Não Tem Cor de Zeca Baleiro, y la noche avanza entre sus canciones propias y un par de melodías nuevas que saldrán en un disco que esperan poder sacar en el 2017. El público es apasionado, canta, grita, se emociona, es un público muy expresivo, hermosamente colombiano.

Mis hermanas están encantadas, Andrea conoce varias canciones, Mafe se emociona cuando escucha La Complicidad, y a mi la piel se me eriza al escuchar la versión que hacen de una de mis canciones favoritas de Natalia Lafourcade Derecho de Nacimiento, la cual simboliza una etapa de mi vida en la que siempre cantaba esa canción cuando estaba en un Temazcal.  Cantan una cumbia, anuncian más canciones nuevas, hablan del soroche que produce la altura de Bogotá y me quito el sombrero porque manejar las voces a capella de la manera en la que la hacen con el mal de páramo que te produce recién llegar a la capital colombiana, es admirable.

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Fotografía: José Carlos Sapere Aude

Suena una canción que me remite a las chacareras y el corazón se me estremece, pienso en La Catedral, en alguna plaza porteña, y en ese ritmo tan argentino. Y es que la música tiene eso, vihte? esa capacidad de transportarnos a un espacio, a un momento, a un sentimiento. Perotá Chingó es un viaje musical por nuestra Latinoamérica, es un homenaje a nuestros ritmos en poderosas voces femeninas bien apoyadas por músicos que transmiten su sensibilidad.

Me quedo con las ganas de escuchar mi Tonada de Luna Llena de Tío Simón, por siempre. Miro hacia mis lados y están ellas, mis hermanas, regalándome éste momento único, cada una con su estilo, Andrea tiene calor, Mafe siente frío, Andrea no saca su celular para nada, Mafe y yo grabamos y documentamos parte del concierto, las tres sonreímos, estamos felices y agradecidas. Se termina el recital, “Bogotá, gracias Bogotá” cantan mientras se marchan entre el público que los abraza y cierra ligeramente su paso mientras recorren el Jorge Eliécer Gaitán con su maravillosa acústica. Andrea y yo esperamos a Mafe, y en ese momento pasan por nuestro lado, miro a Julia con sus ojos azules y su hermosa sonrisa, iluminada, seguida por Lola que va cantando, caminan mientras la gente se acerca desorbitadamente, quisiera abrazarlas, darles las gracias porque sus voces me regalan instantes inolvidables, decirles algo en clave para que sepan que amo mucho su patria, que les agradezco traerme un poco de mi argentinidad, la sincronía que representa éste momento para mí… Andrea me sonríe, Mafe llega con su mirada tranquila y contenta, les acaricio el rostro y les hago un gesto de amor.

Pero tá gurises, si hay algo que me queda claro es que estamos donde tenemos que estar.