Ser y creer en uno mismo.

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En la vida si hay algo que he tenido que hacer es desaprender, desaprender lo que otros me dijeron de pequeña: no eres buena en eso, no eres suficientemente linda, eres un desastre, eso no se puede, las personas como tu no llegan allá y así. Tuve una infancia bastante desastrosa, cambiando de lugar constantemente, sin una familia estable y con un alto grado de violencia y abusos siendo muy chiquita.

Hace un tiempo iba en el subte y observé como una madre le decía a su hija de unos cuatro años, – no sirves para nada, mirá como te ensuciaste, no sabés ni comer bien -. Pensé en cuántas veces los adultos, convertimos a los niños en fuentes de frustraciones que no le pertenecen, o cuántas veces bajo la absoluta incapacidad por no haber sido amados sanamente siguen repitiendo el patrón y así lo que seguimos heredando es baja autoestima, maltrato, violencia, carencias y ausencia de amor. Esperé estar cerca de la próxima estación y me levanté y le dije: -perdón, sé que no es mi problema, pero si le repites todo el tiempo que no es buena para nada, se lo va a creer, capaz y si le dices que puede hacerlo, pueda aprender y sentirse más segura mientras va creciendo, la puedes motivar a hacer las cosas bien a través de palabras que la motiven-. Me miró sorprendida, y sus ojos se pusieron aguaditos, le di gracias al universo porque reaccionara así y no con rabia. Qué me pasó? Creo que me sentí identificada, me vi reflejada en esa niña.

Si algo he hecho en estos largos años de psicoanálisis, terapias, meditaciones, es desaprender, sí, como lo leen, desaprender, desaprender un montón de significantes que tenía sobre mí misma, una cantidad enorme de palabras y sensaciones feas sobre mi ser. Bruta, incapaz, pobre, estorbo, fea, tonta, idiota, estúpida, inadecuada, son algunas de las palabras que he tenido que desaprender frente al espejo y en el alma cuando me miro.

En estos últimos meses mi amiga la tana, que ha sido una ficha importante en mi crecimiento como mujer y ser humano (gracias amiga por ser y estar) me ha enseñado y recordado un mantra en el que repites “lo siento, te amo, perdón y gracias” hasta que tu alma se sienta mejor, o hasta que al menos no te repitas algo que no te hace bien.

El Ho’oponopono es un arte hawaiano muy antiguo de resolución de problemas. Ho’oponopono significa “enmendar”, “corregir un error”. Según esta filosofía, todo lo que aparece en nuestra vida es un pensamiento, una memoria y se presenta para darnos una oportunidad de soltar, de limpiar, de borrar.

Han sido años invertidos en sacar y cambiar todos esos sentimientos negativos y aprender mucho más sobre el amor. Para mí ha sido un trabajo constante en la búsqueda de mi plenitud y felicidad, fueron tantas cosas que me dijeron, sin entender bien lo que me decían, quizás porque a ellos también se las dijeron y no desaprendieron.

Podemos cambiar nuestra realidad todo el tiempo, justo ahora, en este momento, podemos decidir conectarnos con un estado más dulce, las cuatro frases de luz dichas desde el intento puro “lo siento, te amo, perdón y gracias” nos pueden ayudar a generar un presente más amable.

Durante las últimas semanas se me ha presentado una situación constante con diferentes personas de diferentes ambientes, y la verdad es que han sido bastantes dolorosas, por un lado mis expectativas (que es algo que uno no debería tener, sigo trabajando en ello) son distintas a la realidad. Hoy he decidido dejar de trabajar con personas con las que me vinculo desde una amistad. Estoy cansada de trabajar con personas con las que siento un vínculo amistoso y termino trabajando, asesorándolos, acompañándolos y la verdad, los últimos seis proyectos de este estilo han sido bastante desastrosos. No puedo culpar a nadie probablemente ambas partes tenemos responsabilidad en ello, pero ya lo hice seis veces seguidas, queriendo cambiar la fórmula y han llegado al mismo lugar, al final siento que serví de saco de boxeo para recibir un caudal de frustraciones porque no alcanzan el éxito en menos de un mes, porque están esperando milagros, porque se niegan a una estrategia, porque no pueden pelear con su socio y recibo las descargas yo, porque no tienen disciplina, porque subestiman el trabajo, entre otras. Entonces la decisión es no trabajar más con ese estilo de proyectos. Sory. Lo siento, perdonen, gracias, los amo.

A veces cuando pones límites otras personas se pueden ofender, te pueden atacar, sé que siempre hay cosas por mejorar en las comunicaciones y no se va puliendo con el tiempo, pero a veces por más claro que pongas todo y por más honesto que seas cuando al otro n le agrada lo que le planteas o no se obtienen los resultados que el otro sueña aunque tu hayas querido aclararle que las cosas van poco a poco y que no hago milagros, puede resultar nocivo y puedes terminar siendo el perfecto lugar donde pretenden depositar su negatividad, y bueno ante algo así, uno debe tomar distancia, aprender, reflexionar y evaluar qué se pudo haber hecho de otra manera.

Ser uno mismo quizás sea una de las grandes victorias que tenemos que alcanzar en este tránsito que es la vida, desaprender lo que no somos, que nada de lo que te dijeron o hicieron creer que no puedes hacer se quede en ti. O como dice mi otra amiga Mafe a quien también le agradezco profundamente acompañarme en mis procesos y alegrías, “eres mucho más de lo que te han hecho sentir que eras”.

Yo no sé si puedo transmitirles a través de mi texto lo que siento en este momento, no sé si puedan imaginar como el alma se expande y se contrae, porque aunque parezco fuerte, también soy muy frágil, porque me duele enormemente no llegar a buen puerto con personas que en algún momento me hicieron sonreír, pero en algunos casos es inevitable y no se puede hacer otra cosa “decir adiós es crecer”, lo que si sé, es que cada día me digo con más convicción que soy capaz de sostener relaciones de alegría en mi vida, honestas en mi vida, amorosas, cómplices, yo no me lastimo a través de mis vínculos, me permito amar y ser amada completamente, y si esto incluye mi aspecto laboral, tengo clientes con los que trabajo desde hace mucho, que no son mis amigos y las relaciones florecen continuamente, en el otro caso no me ha pasado, así que es hora – Querida Carolina – de dejar de trabajar con personas por las que sientes afecto, si eres mi amigo y vienes a pedirme que te ayude con tu proyecto, tendré que darte a leer esta nota. NO TRABAJO CON AMISTADES. LO SIENTO, TE AMO, PERDÓN Y GRACIAS.

Voy sanando los impedimentos, y a medida que eso sucede, más me siento merecedora de múltiples cosas maravillosas que me van sucediendo, porque por cada aprendizaje que no es tan dulce, encuentro un entorno que me abraza y si el entorno no aparece, tengo la capacidad de abrazarme a mi misma y me ocupo de hacer lo mejor para mi. Porque si tu mismo no lo haces, estoy segura que nadie lo hará por ti.

Ser tu misma, ser tu mismo, creer en ti, confiar en ti, eso ya es un gran éxito en la vida.

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