Nacen en Bogotá sin imaginarse que disfrutar de la música los llevaría a recorrer diversos países, acompañados de un ritmo que los convierte en únicos en su estilo. El éxito los tomó sorpresivamente; de tocar en pequeños bares y ensayar en la sala de la casa, primero ganan un concurso de la Alianza Francesa, y luego participan del destacado festival Estereo Picnic; generando el primer momento en el que perciben que lo que hacen empieza a tomar más fuerza. 
El formato que manejan lo protagoniza el estilo y la fusión de diversos elementos; desde la mezcla del francés y el español, un vestuario particular y mucho “suin” colombiano. Todo surgió espontáneamente, sin planear y sin calcular y con el tiempo han ido generando un lenguaje que va directo al corazón y al periné. Una mezcla diferente, donde se rescatan las raíces folclóricas y el pop con elementos de jazz y swing. MP es un exponente de un ritmo fresco y diferente. 
“Uno nunca se da cuenta en qué momento está de la carrera, es gradual, nos íbamos dando cuenta con el pasar de los días que todo se tornaba grande, ha sido un proceso muy bonito que hemos vivido, recibimos cosas muy bonitas, dibujos, regalos.” Dice Camilo Parra, compositor y encargado de los vientos en la agrupación. 

“La gente que hace música de la manera en la que hacemos nosotros, vive de una manera muy sencilla, hemos podido desarrollar un lenguaje musical y estético propio, manteniéndonos de manera independiente, sacrificando intereses individuales, invirtiendo lo que nos llega en nuestro proyecto. Vivir de la música no es fácil, no tenemos una seguridad de lo que va a pasar. La satisfacción de estar en un escenario es irreemplazable. Cuando las cosas se dan es porque uno realmente está enfocado en lo que uno quiere hacer.” Cuenta Catalina con ese acento caleño encantador.  

La primera canción que hicieron fue Ton Silence “Antes de que yo supiera tocar clarinete, iba bajando por la universidad una noche y por suerte tenía un celular que grababa y se me ocurrió el papiaraparará, meses después cuando ya sabía tocar el clarinete lo toqué y me gustó mucho como salió,  llamé a Cata y le conté, mira tengo esto.” Narra Camilo, y Catalina continúa: “Yo me acuerdo que me llamó y estábamos después ensayando, nosotros hacíamos versiones, y veníamos escuchando lo que pasaba con el swing con bandas como Paris Combo y Caravan Palace, me acuerdo que yo salí de ese ensayo pensando en el coro, y tratando de traer algo de swing, y pensé vamos a escribir algo en francés para aproximarnos a lo que escuchábamos.” Se miran entre ellos, sonrientes y los ojos les brillan recordando los inicios de su grupo. En la atmósfera se percibe la complicidad y la cercanía al armar el rompecabezas de lo que fue el principio de este gran camino. Catalina confiesa que siempre quiso tener una banda, alguna vez tuvo una banda de mujeres y viene de una familia de músicos, pero nunca pensó que se dirigía hacia la música; mientras Camilo recuerda que a los 17 tenía una novia que se compró una flauta que le prestaba y una noche llegó un amigo que lo hizo escuchar un disco de Jethro Tull – era un disco que estaba en la casa, era de mi papá y me fluyó tanto que yo iba a estudiar ingeniería y ahí decidí estudiar flauta traversa-. “Para mi la flauta siempre fue como un instrumento de música clásica, el viento para mí es la pasión, la pasión de la música, los flautistas y todo ese mundo que fui descubriendo, la respiración, la fuerza, siempre la asocié con la delicadeza, empecé a ver que era tan power, y por ahí empecé a descubrir otros instrumentos.” 
Nicolás empezó a estudiar guitarra desde pequeño, más que por pasión estimulado por su familia. De la academia recuerda que en ciertos momentos se aburría, no sabía si quería estar allí, años más tarde descubre el rock y el virtuosismo de los músicos de jazz con los que surge un pensamiento profundo sobre los diferentes sonidos que podía crear con su guitarra: “¿Yo puedo hacer que mi guitarra suene así?” se preguntó. Y así fue como del deber ser músico empezó a sentir pasión por lo que le habían inculcado desde su infancia.  Se cambia de academia  y allí es donde conoce a Santiago con quien se forma la amistad que los llevaría a ser parte indispensable de Monseiur Periné. 
Los Periné han creado un lazo de hermandad, van creciendo juntos, transformando las diversas experiencias en tesoros a través del gran viaje que inició hace 7 años. Construyendo una relación en la que aprenden a diario; conocerse y entender que salir adelante es una tarea constante y manteniendo la esencia aunque ya no pueda ser tan espontánea como lo era en sus inicios, ahora lo importante es mantener en foco el proyecto lo cual es un proceso maravilloso, de humildad, agradecimiento y entendimiento, aseguran en colectivo. 
Hecho a mano es un disco que sale al mercado en el 2012, con 10 temas propios, compuestos en su mayoría por Catalina García, Santiago Prieto y Camilo Parra. Un disco lúdico, colorido, dulce, en el que tienen dos covers además de sus 10 temas; la versión de Sabor a mí conquista el corazón más árido y canciones como Suin Romanticón, La Tienda de Sombreros y La Muerte nos permiten disfrutar de un sonido latinoamericano precioso y único.

El próximo disco se encuentra en preproducción, vendrá con un proceso creativo diferente, desde una perspectiva distinta, después de Hecho a Mano no han parado de viajar, van transitando la etapa necesaria y prefieren alargar la publicación del segundo disco, el sonido que viene en el material nuevo es un reflejo de vivir como nómadas donde compone también Nicolás; la banda creció y ahora hay músicos que han aportado grandes valores y de todos los encuentros hacen que podamos creer que surgirá un sonido que trae nuevas bases, matices diferentes que van a mostrar otra faceta de Monseiur Periné. 
El miércoles 26 arrancan la gira por suramérica, el primer lugar donde se presentan es en Buenos Aires, en Niceto, continuando en Chile y terminando en Perú. 
Agradecimientos: Canal FOX, Diego Perri & Giancarlo León. 
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