Hace tiempo venía pensando en escribir sobre el tema de la migración Si de algo creo que puedo saber, es del tema de irte de un lugar a otro. Según Wikipedia, migración es el desplazamiento que se produce desde un lugar de origen a otro destino, llevando consigo un cambio de la residencia habitual. A mi me pasó a los 16, de Colombia a Venezuela. Luego de Venezuela a Colombia, y ahora como muchos saben, vivo en Argentina. Tenía este tema en la cabeza, pululando, gestando pensamientos e ideas. Soy una constante inmigrante. Tener el cariño repartido por todos lados no es una tarea sencilla, y más cuando la nostalgia ataca. Actualmente vivo en Buenos Aires y tengo amigos de Ecuador, Venezuela, Colombia, Chile y México, lo que demuestra que muchos de nosotros nos vamos de nuestros países, en busca de un conocimiento propio y particular; no es que mi país (Colombia) no me presente buenas oportunidades, sino que la persistente búsqueda interna que emprendí, me hace migrar hacia otros lados buscando nuevas experiencias y enseñándome que tener contacto con otras culturas es fortalecerse y crecer, en definitiva, es un reto que termina en ganancia.

Si tuvieron la oportunidad de leer “Empezar de cero” sabrán que mi llegada a tierra sureña no fue planificada y fue bastante abrupta. Además de los retos que implica una mudanza, vienen emociones que muchos desconocen. Escucho a mis amigos que están en España, México, Portugal, Chile, Uruguay, Bélgica, Holanda, Francia, Marruecos, Inglaterra, Estados Unidos, Canadá, Australia, Perú, Colombia, Venezuela, Japón, Costa Rica, Panamá y Puerto Rico experimentando, en muchos casos, su primer episodio de ser un inmigrante, y a estas alturas, yo que ya soy extranjera hasta en mi propio país, puedo identificar situaciones que nos unen como puntos en el mapa alrededor del mundo. Escenas, comentarios, sensaciones, lugares comunes aún en la diversidad de países, en los que estamos ubicados, situaciones similares se nos presentan.

No les voy a decir que los ojos no se me ponen “aguaditos” mientras escribo este texto, porque cada una de esas despedidas, ha representado un duelo. Aún, cuando hoy en día, las posibilidades tecnológicas nos acercan de maneras increíbles, nada cambia la posibilidad de un café, de una conversación, de un abrazo de ese alguien que está lejos, pero si nos quedamos ahí, estancados, pensando en eso, no va a ser mucho lo que logremos. Sí, hay que respetar los procesos y entender que extrañar es sano, que hacer nuevos amigos a veces no nos parece tan sencillo, que llegar a una cultura desconocida, al principio puede ser fascinante y en otras ocasiones será inevitable el choque cultural. Te estás enfrentano a costumbres, formas, modales, y hasta maneras de sonreír diferentes.

Si algo me caracteriza, es que trato de ser honesta y sincera, y escribir desde lo más real de mi experiencia, todos los países extraños van a ser particulares, la verdad, no creo que te mudes de país y sea sencillo; los retos que se abren a nivel profesional, laboral, estudiantil y emocional cuando un nuevo sello es puesto en tu pasaporte, son incontables.

Hazte de ti. Lleva tesoros contigo, de esos que no pesan mucho, yo por ejemplo (a lo Borges) tengo una hoja de un árbol que guardé del Ávila (una montaña en Venezuela), una nota de mi abuela, una foto con mis mejores amigos, un dibujo de mi hermana y un corazón cargado de recuerdos que me sirven de muletas cuando me cuesta levantarme. Tu tendrás tus propios tesoros, esos que te conectan a donde perteneces, tu corazón es tu casa,  y tus amigos y tu familia a pesar de  la distancia van a estar ahí para ti.

Harás amigos, aprenderás nuevas calles, recorrerás otras historias y así como a Ulises al llegar a Ítaca, tu verdadero tesoro será todo lo que has ido transitando. Abre tu corazón para que sean pocas las veces que te encuentres con personalidades cerradas, entiende tus procesos de adaptación, no pienses que no podrás, no le pongas excusas ni etiquetas al lugar en donde estás, no permites que te apabullen las diferencias, no temas ser tú mismo, interpreta los códigos y no te tomes nada personal, es natural que te sientas extraño y que encajar sea una labor de paciencia y amor del más puro. Sí, todo es diferente, eso es absolutamente válido, pero no es ni bueno ni malo, sólo es. Es normal temer a lo desconocido, lo máximo que puede pasar es que aprendas algo más y elijas un nuevo camino. No te cierres. Aunque parezca intransitable, o te sientas como el patito feo (a mí me pasó) confía en ti, uno es maravilloso y lo será a donde vaya, intenta no disfrazar tu verdadera esencia con el traje del miedo y la inseguridad, repito, confía en ti.

Sólo una última cosa: si eres el de casa y no el extranjero, abraza a ese nuevo personaje de tu hogar, oficina, universidad, país, como si fuera un amigo de toda la vida, puede que un día ese abrazo retorne a ti o a uno de tus hijos. Nunca se sabe. Sé el mejor anfitrión y el mejor visitante.

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2 thoughts on “Soy un inmigrante

  1. En marzo me voy a vivir a Buenos Aires. Leí tu texto como si lo hubieses escrito especialmente para mi. Gracias…gracias!!

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