Amar la vida.

Tres mil

Esto viene corto, así sencillo, desde las entrañas. Sin pensarlo mucho, dejando que los dedos tecleen oraciones que el corazón me va dictando. Hoy he llegado a los tres mil seguidores en mi Fan Page, sé bien cómo llegué aquí, escribiendo, con voluntad, disciplina y sobre todo si hay algo que aprendí en el último año de mi vida, creyendo en mí, en lo que hago y en ser consecuente con lo que deseo.

Hace tres años y medio, cuando llegué a Buenos Aires con apenas diez dólares en el bolsillo y sin mucho más que una mochila con ropa curtida y unas Dr. Marteens fucsias que amaba, no me imaginé que aprendería a amarme tanto. Lo juro, nunca imaginé que un momento como el que llevo viviendo el último tiempo sería posible. Recuerdo mi primera cita con Ariel, mi psicoanalista, entré y le dije que no le podía pedir que llegáramos a un punto en el que pudiera ser feliz, le dije que necesitaba que me enseñara a vivir lo mejor posible con mi depresión.

Gracias vida, y gracias a todos los que me han acompañado en este maravilloso proceso, porque hoy puedo decir, que lejos de ser depresiva, soy una persona alegre, entusiasta, optimista y que ante todo, ama la vida.

Sé que mi proceso fue largo, complejo, y tuve que mirarme a mí misma desnuda y vuelta mierda, me perdonan la palabra, y tuve que aprender a limpiarme, a sacar la cañería, el rencor, la rabia, la envidia, la ira, y lo más difícil, el miedo de ser feliz, de sentirme plena.

Fueron múltiples los saboteos, las dificultades, las huidas, el culpabilizar a otros siempre, antes de querer hacerme cargo de que todo lo que sucede en mi vida, lo creo yo. Es lógico que no podemos manejar todos los sucesos de nuestra vida y que las dificultades, los retos y los momentos de tristeza, no dejarán de ser parte de nuestra vida, la muerte de un ser querido, la pérdida de una relación importante, pero hoy, cada noche cuando me acuesto y hago mi meditación antes de dormirme, y puedo ver cómo el pánico se fue, la incertidumbre no me desvela, el llanto no se presenta, puedo sentirme plena y puedo entender que aprendí a quererme,  a cuidarme y sigo aprendiendo cada día.

Las noches infernales, el ruido en mi alma, las continuas peleas, el choque con la vida, se terminó, ahora prima el amor, la confianza, la armonía y sobre todas las cosas la gratitud.

Si estás deprimido o cabizbajo, te ruego que hagas una lista de todo lo que puedes agradecer, que cierres tus ojos, respires profundo, y tomes conciencia de que eso que sientes no tiene que ser tu realidad, puedes elegir,  lo real es sentirte bien contigo mismo, lo real es poder apreciar el amor en todo su esplendor, sobre todo el amor por ti mismo, si estás teniendo pensamientos negativos, mírate como si fueras un niño pequeño, y abrázate a ti mismo, ya no importa lo que sucedió, no le des más fuerza al pasado, quiérete, cuídate, ámate y el mundo solito girará para mostrarte la mejor versión de la vida, que es el encuentro pacífico contigo mismo.

Gracias a todos por leerme, por enseñarme y por acompañarme.

Me siento bendecida.

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2 comentarios en “Amar la vida.

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