Llena de Amor

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Nadie ha dicho que despedirse sea fácil. Es la primera vez que planifico una mudanza con más de veinte días de anterioridad, sí la mayoría de las veces que me mudé de casa, de ciudad, de país fue con muy breve tiempo, por lo tanto esta es la primera vez que puedo tomar las cosas con “calma”. La primera vez que fui consciente de ésto fue a mediados de Julio, estaba lavando los platos en mi casa de San Telmo y pensé que era la primera vez que tenía tiempo para ocuparme de todo. Y afortunadamente fue así, tuve tiempo de desarmar un hogar que fui construyendo durante los casi seis años en los que Argentina me convirtió una temporada en un hogar. Desarmé una casa entera, o mejor dicho casi la desarmé porque algunos objetos siguen allí instalados, esperando que regrese por ellos.

A medida que pasaban los días me fue sorprendiendo, la cantidad de objetos de los que me fui haciendo durante esos años, hice cuatro limpiezas profundas: Mi meta era regresar a Bogotá con pocas maletas y solo lo necesario para vivir, que en realidad es bien poco.

Lo que no esperaba era una lista incontable de afectos, de gestos, de muestras de amor. En serio, no sé en qué momento me llené de tanto amor. Tengo una familia enorme de afectos no sanguíneos, pasaban los días y mi agenda se iba llenando de citas, cafés, cenas, brindis, reuniones maravillosas que me fueron cargando de una energía de la que nunca antes fui tan consciente, maravilloso, único, precioso.

El martes pasado, dos días antes de mi partida, estaba en una fiesta bailando funk y mientras la ebriedad se apoderaba de mí, mi alma me gritaba que no podía creer cuanto amor me estallaba adentro, fueron días en los que necesité el 150% de mi energía, mi alma puede con todo, pero mi cuerpo, pobre se iba agotando, el avión lo tomé con una conjuntivitis, busqué el significado emocional de dicha enfermedad y encontré que sucede cuando uno sabe que no volverá a ver algo, que particular no? Y sí, no puedo negar que me llena de infinita nostalgia saber que mi cotidianidad se va a llenar de otros paisajes en los que no tendré acceso físicamente a todas estas personas maravillosas que me han llenado de amor infinito.

Ahora que he aterrizado y otras nuevas emociones se van gestando, me siento agradecida hasta la última médula de ver todo lo que he podido sembrar. Es amor. Todos ustedes son mi amor, me han brindado una seguridad en mi misma que antes no pude abrazar con tanta fuerza. Me han dado apoyo. Mis últimas horas en Buenos Aires eran abrazos tras abrazos, profundos, magníficos, hermosos.

Entonces despedirse ha sido una experiencia tan reconfortante que me sorprende y me da fuerzas para emprender con todas las ganas este nuevo desafío. Buenos Aires si bien no estoy de cuerpo presente, mi alma te lleva a todas partes, además sé que eres mi casa, mi hogar, que puedo retornar cuantas veces quiera y encontraré una caricia precisa y un lugar adecuado para estar, para seguir siendo. Gracias por enseñarme tanto sobre el amor, ese sentimiento tan puro que te hace agradecer infinitamente pasar por sus vidas y que ustedes sean parte de la mía.

Caribe y yo esperamos haber dejado al menos la mitad de todo el amor que ustedes han dejado en nosotros! Los amamos!

GRACIAS!

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