BOCAS DEL TORO

El primer destino en mi tour de lugares como nómada digital fue Bocas del Toro, la idea empezó porque mi amiga Mela lleva viviendo un tiempo en la isla y siempre que hablamos me despertaba unas inmensas ganas de conocer ese destino amado por surfistas, así que aunque no me decidía entre México y Panamá, terminé eligiendo Bocas del Toro para pasar un mes de mi vida, porque el pasaje era más accesible, igual como ya saben estar en Panamá la capital también fue maravilloso por todos los grandes amigos que pude ver.

Bocas del Toro es un archipiélago que esta formado por varias islas, la principal es Isla Colón que fue donde yo me quede la mayor parte del tiempo, ya que en las demás la comunicación es más difícil y obviamente, por mi empleo, dependo 100% de tener excelente conexión a internet todo el tiempo, sin embargo podía darme una escapada a otras islas como Bastimentos, Solarte, Red Frog y Cayo Zapatilla, cada lugar más hermoso que otro. Hay mucho por hacer, deportes extremos, playas, restaurantes, lugares muy lindos. Es un destino que no es muy económico, pero vale la pena. Yo me quedé en Bocas Surf School & Hostel en una habitación privada con vista al mar, donde hay un deck divino y una cocina y una sala que se comparte con los demás huéspedes.

Conocí a Martina que es argentina y amiga de Tefi, una gran amiga en común y fue muy lindo compartir experiencias de viajeras, además de hacer el curso de Scuba Diving, del cual haré un video especial, recomendado por ella, también conocí a Gonzalo, un chef venezolano radicado en la isla, y a Aleksandra otra amiga que es Polaca y también es nómada digital y mi vecino de habitación Roel, un holandés que aunque no sé si entendía todo lo que le decía, sabe escuchar muy bien. Fue un viaje en el que, particularmente, no estuve tan sociable como suelo ser normalmente, quizás estuve haciéndome preguntas muy internas, mirando más para adentro, procesando información y con muchas ganas de silencio y tranquilidad. Este 2017 ha sido una etapa hermosa de aprendizaje, de comprender mis ritmos, y permitirme respetarlos, entender cómo es la dinámica de trabajar y cumplir con todo bajo presión en espacios paradisíacos, equilibrar la magia con la responsabilidad, y manejar adecuadamente la economía, entender que no es estar de vacaciones, sino estar trabajando en lugares diferentes donde debes tener horarios, organización y sobretodo saber maniobrar bien los tiempos de tus clientes, tus necesidades y lo que deseas.

Bocas del Toro es un paraíso tropical, que si tienes la oportunidad de visitar, te va a encantar.

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TAL VEZ, IRME.

En esta noche de invierno, quiero confesarlo, quiero irme, tomar mi maleta, tener un tiquete y seguir viajando. Me canso de estar mucho tiempo en un solo lugar. Es la verdad. Quiero irme, descubrir nuevos lugares, no saber a dónde conduce una carretera, hablar otros idiomas, desconocer-me. Quiero irme a ver si en algún lugar del mundo, por fin, te encuentro. 

El Hombre Gato

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El otro día – bueno- el 9 de Julio, día de la Independencia de Argentina, mientras miraba la TV – porque el departamento temporario donde estoy viviendo tiene televisión, cosa que hace muchos años-nunca he usado – veía un recital de Mercedes Sosa, de esos en los que se me eriza la piel porque su voz me puede; cuando terminó, pasé un par de canales y una imagen poco comercial me capturó. Se trataba de un programa en un canal que se llama Encuentro, un programa donde un hombre hablaba, ese hombre me recordaba a mis profesores de literatura, algo en él me hizo pensar en Vicente Lecuna, en Igor Barreto, en Castillo Zapata, hasta quizás en Lopez- Sanz, no era su imagen física, (que correspondía más a un hombre con características al estilo de Vicentico) era su voz. no su acento. era su manera de hablar, su pausa, sus puntos y comas en la voz, segundos después entendí que se trataba de un escritor, el nombre no aparecía, no había insert, título, subtítulo, nada. Hablaba de Villa Celina, de un Hombre Gato, y un par de referencias desconocidas para mí, empecé a Googlear, hasta que di con su nombre. Al programa le quedaban pocos minutos; su tono, su manera calma, casi solemne y a la vez sencilla de hablar despertaron mi curiosidad. El Hombre Gato pensé, que buen título pensé, quiero leerlo pensé.

Busqué el libro/cuento/texto no sabía si me encontraría con una novela, un corto, un quien sabe qué, porque en el poco tiempo que alcance a mirar no entendí todo el contexto del programa.  Juan Diego Incardona me lanzó Google, el Hombre Gato Crónica TV y no quise ver, porque Crónica, que es un canal BASTANTE amarillista del país suele causarme pánico, era domingo, tarde en la noche, sola en casa, mejor evitar. No encontré mayor información y no me atreví a indagar Crónica. Entonces opté por una opción sencilla, la red de Zuckerberg, tal vez si corría con suerte Incardona estaría ahí, una Fan Page, un grupo, un perfil de amigos, qué se yo… alguna pista. Y… lo encontré con una Cuenta Llena y un par de conocidos en común, que milagro esto de los siete grados de separación cuando se convierte en cuatro, tres, dos, uno o cero.

Le escribí, sin esperar respuesta, le escribí buscando al Hombre Gato, creo que pensó que buscaba al hombre gato y me deseó suerte en encontrarlo, aunque luego dudé y pensé que tal vez se trataba de un poco de humor de ese argento que no termino de entender siempre, pero muy frontal, como suelo ser, le expliqué que buscaba el texto sin fortuna. No le pedí que me lo pasara, no tácitamente. Me respondió con su texto en word. Entonces entendí la maravilla de ser escritor de esos cercanos, ese escritor que probablemente te va a leer, ese escritor que no es un blanco de esos que no responderán sumidos en la soberbia de su “fama”, ese escritor que tendrá ese sublime aliento de acercar su obra con tranquilidad y sin recelo, yo diría, que casi con ternura de que ese hijo siga saltando techos para seguir cruzando a otros lugares.

Porque, en definitiva, así, es la literatura que resiste.

Gracias JDI.

 

Monk desde el balcón

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Está sonando Thelonious Monk desde la casa de algún vecino.  La vida gira alrededor de un tiempo que no entiendo por completo. Tengo tantas cosas por hacer. Hoy tuve que salir corriendo a arreglar un asunto del gas del departamento temporario que estoy habitando. El árbol de enfrente de mi balcón es hermoso, todas sus hojas irán cayendo, probablemente cuando llegue la primavera no estaré aquí, mi único recuerdo será ver sus hojas absolutamente otoñales mientras caen en un zig zag de felicidad. La luz de este lugar me gusta, a pesar de que el día está gris. Hace mucho que no podía escribir, quiero subir uno de mis videos, terminar los videos de Bocas del Toro, pero estuve esperando la ayuda de otro y por diversas razones no se pudo, así que ahora debo hacerlo yo, como siempre debió ser, hay cosas que solo las puede hacer uno mismo por uno mismo. Me enoja mucho esperar que otro cumpla con algo que se compromete y que no pase. Quizás a la mayoría de las personas la palabra les importa muy poco.  Soy una escritora que vive del marketing digital, solo mi corazón sabe cuanto desearía poder seguir escribiendo y escuchando a Monk desde el balcón de otro.

Panamá City Segunda Entrega

Qué les puedo decir? Han sido días con muchas emociones y diversas aventuras, es increíble, me he sorprendido un montón.

Detalle: Hice mal un back up del material y se me borró toooooodo el material del Canal de Panamá, del Casco Viejo y de todas las cosas que deberías conocer de ésta ciudad. Supongo que tendré que volver a pasar por esos mágicos lugares para poder volver a grabar y hacerles llegar la magia de cada uno de esos lugares de la capital panameña.

Me encontré con Antonio amigo y ex alumno de Caracas y ha sido genial encontrarlo, saben esos abrazos que son TAN necesarios y no sabías que lo necesitabas? Bueno así.

También me ha regalado, la ciudad, encontrarme con mi amiga Vane con la que he compartido millones de experiencias, desde que eramos muy chamitas, y hace poco nos encontramos en Buenos Aires y ahora aquí, y de verdad es que la energía de encontrarme con ella es mágico, estábamos compartiendo y yo me carcajeé y ella me dice: extrañaba tu energía, tu risa, a ti. Y mientras escribo ésto se me salen unas lágrimas porque la verdad es que poder estar con personas que uno quiere tanto aunque sea por pocas horas es un privilegio.

Mi amiga Nani quien me ha abierto las puertas de su casa para quedarme a dormir aquí, también ha sido memorable, poder tener nuestras charlas, extrañando a Graciela, Katyana, Fabiola, han sido días de poder conversar, contarnos nuestras metas, nuestros retos y darnos una palabra de amor profundo, cuán necesario.

Entonces Panamá City ha sido como una Caracas en  petit comité, he visto a mis amigos, todos venezolanos, cada quién distinto al otro, y los he visto como a casi todos los que me voy cruzando en el viaje de la vida, esos venezolanos que salieron del país a luchar un nuevo camino, a empezar de cero, a abrirse camino entre las dificultades que es estar en un país que no es el de uno, donde muchas veces las dificultades no son sólo el techo, la comida, conseguir empleo, ser humildes, agradecer constantemente, y a veces sufrir de la xenofobia que se ha creado por el éxodo masivo y por todo el aprendizaje que tenemos que llevar, los veo a mis venezolanos, talentosos, trabajadores, poniéndole ganas, aprendiendo a encajar con gracia, a abrirse el camino sin joderle la vida a nadie, los veo extrañando su vida y anhelando lo que pudo ser y no fue, nos veo abrazándonos y conectando puntos para uno sentirse más cerca en medio de ésta locura, nos veo conversando y disimulando toda la tristeza que sentimos por todo lo que ocurre mientras tanto en nuestro país, nos veo haciendo lo mejor que podemos, por nosotros, por nuestras familias, por nuestros sueños, nos veo saliendo adelante y esperando que las cosas terminen de cambiar. Pero bueno, basta de melancolía. Ahora sólo puedo estar agradecida con éstos hermosos capítulos que he podido conectar, porque lo que se vive es lo que se queda en el corazón y si hay algo hermoso que puedo ver es que uno va sembrando el amor que cosecha y nunca sabemos en qué momento la vida, mágicamente, nos vuelve a encontrar.